Algunas fórmulas son recurrentes en el tiempo. En verano, una mañana calurosa y húmeda anticipa una tormenta por la tarde; en invierno, la alta presión casi que garantiza días fríos y soleados; todo el año, viento del sur implica descenso de temperaturas. Y así podemos encontrar montones de saberes meteorológicos, incluso en la cultura popular. Desconcierta encontrarse con una situación que no se condice con nada imaginado. Por eso, cuando el cielo está nublado y la humedad es inferior al 40%, llama la atención. Estos días tenemos una especie de aire raro en la costa. Tanto ayer como hoy el tiempo estuvo relativamente seco, con viento que varió entre el sur y el oeste y temperaturas frías a frescas. En el avance de la primavera, nos topamos con una masa de aire que no fue traída por un frente, ni es impulsada por un sistema en particular. Es más bien "lo que hay" entre un anticiclón que pasó y un enorme sistema de baja presión que intenta meterse por el oeste del país. Sea como sea, está haciendo que tengamos días más tirando a otoñales.
En efecto, lo que esperamos es que este miércoles, en el inicio de noviembre, la máxima no pase de los 16 o 17 grados, favorecida por el viento del mar. A la vez, va a estar nublado y relativamente seco. El jueves tendremos mayor contenido de humedad, y ya hacia la tarde va a estar lloviendo. Incluso podemos tener tormentas. El aire va a estar fresco o templado, un poco pesado. Luego de eso no habrá recambio de masa de aire, de modo que las temperaturas no van a bajar. Tampoco esperamos que suban demasiado. Por lo pronto, el fin de semana pinta bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario