¡Alabado sea el Señor! Escuchó nuestras oraciones, se compadeció de nosotros y nos dio lo que necesitábamos. ¡Bendita la lluvia, que riega los campos, alegra a las aves y reconforta a los hombres de bien! Más allá de que la temperatura no bajara a niveles otoñales (lo que hubiera sido extasiante), al menos no aplastó como en días de la semana. Gran parte del centro argentino recibió abundantes lluvias y tormentas.
En este día memorable a nivel meteorológico, por ser el primero del año definitivamente lluvioso (aunque a las 15:30 se cortara todo), el viento sigue siendo del noroeste. Y hasta mañana al mediodía no soplará el pampero que secará y refrescará el aire de la zona. Pero la posta es en la semana: el martes o el miércoles habrá un notorio descenso en las temperaturas, más acorde con los famosos días frescos de febrero. Mientras, a aprovechar.
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