Llega el momento. Hace minutos se dio el primer chaparrón, anticipo de la actividad de una tormenta más grande que la provincia. Los truenos y relámpagos ya son notables; la presión está en su menor punto en meses. Pero todo esto no es casual. En Mar del Plata, al menos, hoy no hizo demasiado calor: 27°C de máxima; sí, con viento del este.
Pero lo pesado no estuvo acá. Gran cantidad de ciudades, entre ayer y hoy, no conocieron límite en la sensación térmica. En La Rioja, el domingo, hubo 55,2°C de impresión; no hacen falta comentarios. La humedad perdió la lógica habitual de bajar cuando la temperatura subía; el cielo nublado empeoró la situación. Los canales de noticias se indignaron de los 40,3°C de ST en Capital. Tremebundo.
El resultado de todo esto, es la convección más importante del verano. Y todavía no pasa el frente frío, el bendito, el que mañana hará de este febrero lo que es, un mes donde los contrastes de calor-fresco son mayores que en enero. En el noroeste, las convecciones empezaron ayer a la tarde; todavía están activas. Espero que sólo sea lluvia, aunque fuera fuerte; temo por las ráfagas, el granizo y los tornados.
Pero lo que más festejaré es el fin de la irracionalidad meteorológica. A partir de mañana los pronósticos volverán a estar ajustados a la realidad, porque la realidad será realista. Como mayores anécdotas de este inédito proceso, quedarán el calor con viento del este y los 34 grados con viento del sur, ayer a las 13. Ni hablar de las no tormentas y de las amplitudes térmicas anormales. El SMF recuperará su prestigio, lo sé.
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