Llegó el aire polar. El centro de alta presión, caracterizado por una ausencia de calor propia del invierno, invadió el centro del país, y promete alcanzar el norte en las próximas horas. El común de la gente sufre esta situación y la deplora; yo la disfruto y aprendo que el ciclo de la vida es inexorablemente imparable. Claramente el avance de este tipo de fenómenos no está indicado para abril, pero este adelanto refuerza la teoría del mes más deprimente del año (cabe aclarar que tal tristeza se extenderá sin dudas a mayo, mes donde la llegada del frío se retrata con la muerte definitiva del tiempo templado).
El tiempo, no obstante, es bueno en casi toda la zona afectada. Obviamente, en el sudeste de la provincia eso no ocurre. Chaparrones y lloviznas asediaron esporádicamente la ciudad hoy, y lo seguirán haciendo durante muchas horas más. Ah, y el frío continuará hasta nuevo aviso, señores. No hay motivo para no estar feliz, o triste, según el caso y los gustos de cada uno.
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