En este sitio, con recurrencia, se metaforizó al mes de abril como el más deprimente del año debido a marcar el fin de lo último de calor relacionado al verano. Bueno, en este caso, creo que podría decir que tal depresión es severa, casi al punto de acercarse peligrosamente la idea del autodaño. Una ola de frío, digna de junio, se abatió sobre todo el país desde el domingo y hasta hoy, si tenemos en cuenta que las temperaturas fueron relativamente bajas para tener viento del noroeste. Las marcas bajo cero llegaron a gran parte de la provincia de Buenos Aires; en MdP, la mínima fue de 0,7ºC, el martes. Delicioso.
Y las cosas siguen en el camino de la pérdida constante de autoestima. El cielo nublado con probabilidad de lluvias y lloviznas que se despliega sobre casi todo el país denota la incapacidad de la temperatura de subir como Dios manda. Y para colmo, llegará más aire directo desde la Antártida para sacudir gorros y bufandas desde mañana. Sí, definitivamente es un abril muy muy triste incluso para ser abril. Ahora, si esto pasa ahora, en julio calculo que habrá sufrimiento permanente. Perdón, pero no me molesta; más bien, me encanta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario