lunes, 16 de junio de 2014

El drama de las zapatillas mojadas

  El clima, en sus variaciones estacionales, no afecta únicamente nuestros hábitos y vestimentas. Hay consecuencias menos notorias de los cambios de temperatura. En esta época, en la que el clima invernal está instalado pero todavía el almanaque nos señala que estamos en otoño, hemos llegado a observar algunos aspectos relacionados con el avance de la etapa fría del año. Particularmente, quien haya lavado su calzado, o la ropa en general, sabe que hace algunos meses se secaba más rápido. Cuando no hay secarropas, y el sol es el encargado de acondicionar la ropa mojada, el tiempo es determinante. Al haber menos horas de calor, tener rayos más débiles y humedades en promedio más altas, es natural que en invierno las zapatillas tarden mayor cantidad de tiempo en secarse. En mi caso, cuatro días, en comparación con los dos o menos que tardaban en verano. Todo un drama es no tener calzado seco y a la vez limpio.
  Estos días no ayudaron demasiado a que las zapatillas pudieran secarse. El domingo, nublado y con lluvia nocturna, fue demasiado frío. Fue sucedido por un lunes de sol y viento del oeste, en el que el termómetro superó los 14°C. La semana va a seguir su rumbo, caracterizada por el aumento de la presión, señal de que tendremos momentos sumamente fríos, con heladas en más de una oportunidad y tardes en las que el sol brillará muy tenuemente. Mañana martes, con el paso de un frente frío que no estaba previsto hasta ayer, podremos tener alguna lluvia muy pequeña, en un marco ventoso y hostil. A propósito, quien lave mañana sus zapatos, sepa que por lo menos hasta el sábado estarán indisponibles para su uso.

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