Para el aficionado a la
meteorología promedio (y para el profesional también), existe una
clasificación de fenómenos del tiempo que separa los eventos según su
capacidad de "divertir". De esta manera, una tormenta es más atrayente
que un día soleado; un temporal, más que una tormenta; etcétera. Es
decir, mientras menos tranquilo y apacible se presente el día, mejor.
Pues bien, dentro de esta categorización, podemos decir que iniciamos
una semana aburrida. Las razones tienen que ver con que, desde ayer y
hasta el viernes o el sábado, los factores van a variar bastante poco.
Lo que viviremos es lo que ya vimos en estas últimas 48 horas, a saber.
Cielos con más o menos nubes, según el momento; humedad relativamente
elevada con probabilidad de nieblas o neblinas por la mañana y la noche;
temperaturas frías en ausencia del sol, pero frescas y tolerables al
calor de los rayos solares; presión atmosférica estable y alta. Un
embole. Lo bueno es que predecir es fácil.
Mañana miércoles, entonces, luego de una mañana con frío y muy posibles
nieblas, tendremos una tarde bastante nublada, con algo de viento del
sur y una máxima inferior a la de hoy. El invierno arranca despacio, con
tranquilidad y sin apuro, que total tiene tres meses para explayar sus
habilidades. Como dato colateral, cabe mencionar que el otoño
recientemente terminado se caracterizó por contar con temperaturas un
poco menos amplias que en otros años; dicho de otra forma, hizo menos
frío a la mañana y menos calor por la tarde (siempre en promedios
generales, obvio). No significa nada en particular, pero ya que
estamos...
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