Este sitio, que está basado en los pronósticos de un estudiante aficionado que poco puede entender de la dinámica meteorológica, tiene que pedir disculpas de rodillas ante sus usuarios, dado el grosero error cometido al anunciar un día soleado y feliz. Ante el evidente papelón, sólo puedo excusarme diciendo que no supe tener en cuenta un factor muy frecuente en esta época, como son las nubes que llegan desde el mar cargadas de agua. Hecha esta aclaración, vayamos al tema que nos compete. Nunca llegó a subir considerablemente la temperatura, pero igualmente hubo una invasión de aire antártico, nucleado en un centro de muy alta presión, propio del invierno más raudo. Por ello, durante el martes y el miércoles las máximas estuvieron entre los 10 y 11 grados. A la vez, la circulación de viento favoreció la llegada de nubes chaparroneras. Ahora, cabe destacar la gran ventaja que la costa ofrece en este caso. Mientras en el interior de la provincia los termómetros marcaron, y marcan, temperaturas heladas, aquí no bajamos de los 4 o 5 grados por efecto de la humedad y la lluvia, que estancan el poco calor que hay en el aire. Lo que esto termina provocando es, por ejemplo, que en Mar del Plata a las 23 hicieran 7,2°C, y a la misma hora, en Tandil, a sólo 180 kilómetros de distancia, registraran -1,5°C. Casi 9 grados de diferencia, una locura. Pero, claro, acá llovizna, allá, cielo despejado. Entonces, el trato sería este: si no quieren mucho frío, tienen que tener lluvia. ¿Quién compra?
Más allá de lo que prefiramos, lo cierto es que en cuanto se marchen estas nubes (algo que se viene postergando desde ayer), va a helar. De hecho, si durante la noche se despeja definitivamente, vamos a amanecer con el pasto blano. Por la tarde, a medida que vaya afirmándose el viento del noroeste, tendremos un ascenso imperceptible de la temperatura. En los días siguientes, ya sin riesgo de lluvias, seguirá haciendo muchísimo frío por las mañanas, pero las tardes serán cada vez menos crueles. El otoño se está yendo, entregado totalmente al servicio de los intereses del invierno.
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