La semana constante, aburrida y llena de días similares entre sí termina de modo inesperado. El suceso geológico-meteorológico que consume largas horas en los medios de comunicación (y le hace un favor a los productores que no sabían cómo suplantar los debates políticos en el contexto de la veda electoral por las PASO en Capital Federal) vino a ponerle un condimento extraordinario al devenir del tiempo. Es que la ceniza volcánica expulsada por el volcán Calbuco ha literalmente llovido y ensuciado a todo el norte de la Patagonia, con las consiguientes complicaciones en la vida, como la suspensión de clases, vuelos y actividades al aire libre. Por otra parte, la nube gris se ha trasladado rápidamente al norte, llegando a registrarse ceniza suspendida en gran parte de la provincia de Buenos Aires, en la CABA, en el sur del Litoral y en Mendoza. En estas zonas, casi no hay más que colores curiosos en el cielo; sólo las personas alérgicas o con problemas respiratorios sufren las consecuencias de este meteoro. En este país no es posible aburrirse: cuando tenés varios días estables, te erupciona un volcán.
Por otra parte, no dejemos de notar que, siendo 24 de abril, la máxima llegó a los 28°C, dato que de por sí debería llamarnos la atención. Ayer habíamos tenido una mañana fría y una tarde templada, soleada y con viento moderado del noroeste. Hoy, un frente frío débil, menos previsto que la ceniza, hizo rotar el viento al sur. Esperamos un ligero descenso de temperatura que se notará durante la tarde del sábado, que de todas maneras va a tener una temperatura de hasta 24 grados. El domingo, otra vez calor, como si estuviéramos en el verano más campante. Será la semana que viene el turno de que las cosas se normalicen; ya el lunes reinarán las nubes, la humedad y el aire fresco.
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