En las últimas semanas, se viene registrando el paso de más centros de presión alta de lo que es normal. El tiempo estable y cálido de la semana pasada, que trajo días de verano a más de un mes de iniciado el otoño, es un ejemplo de ello. Esta situación muestra que la influencia de El Niño que sentimos durante el verano pasado está en una clara merma, y estamos yendo a una nueva situación de neutralidad. Pero los anticiclones no sólo pueden producir tiempo estable y persistentemente bueno; también causan procesos de tiempo como el que vivimos hace dos semanas, con una sudestada que cubrió de nubes el cielo, generó lluvias y vientos durante varios días. Bueno, como se habrá notado, ahora tenemos otra vez una situación de ese tipo. La temperatura está estancada entre los 13 y 17 grados desde ayer; la humedad por el momento no es elevada en cercanías a la costa, pero está en aumento; la nubosidad ya se ha desarrollado sobre el sudoeste de la provincia, donde ya desde hace unas cuantas horas se reportan lluvias. Como se ve, el protagonismo de los centros de alta presión no implica que el tiempo sea luminoso y radiante.
Lo que esperamos es por todos previsible. Este miércoles tendrá un aumento en la intensidad del viento, que irá rotando al noreste, en un contexto gris, fresco y lluvioso o lloviznoso. El jueves, situación parecida, con un poquito más de temperatura, viento rotando a regular del norte y alta chance de lluvias. Entre el viernes a la noche y el sábado acusaremos la etapa final de este proceso, consistente en la formación de un centro de baja presión en superficie cuya primera consecuencia será una sucesión de horas de abundante precipitación; como segundo efecto sentiremos un viento fuerte del oeste; como tercero, la llegada de aire un poco más frío para el domingo. Redondito.
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