20, prácticamente 21 de abril. La estación en la que los barrenderos la levantan literalmente en pala contabiliza su primer tercio. Durante estos 31 días se ha mantenido firme una tendencia que desde principios de marzo era evidente: las temperaturas son más altas de lo normal. Usemos como ejemplo los últimos días. Ayer domingo, luego de lo que había sido un recambio de aire, llegó un viento regular del norte que consiguió llevarnos a una máxima de 26 grados, justo como se había pronosticado. Luego de ello, pasó otro frente, trayendo aire igualmente seco pero más fresco. El nuevo recambio se sintió sobre todo durante la mañana fría de este lunes radiante de sol. Hoy también, con 22°C sobre el mediodía, un poco de vientito seco bastó para elevar el termómetro por encima de lo previsto. Nótese que hablamos con naturalidad de máximas de 26°C, que no son anormales para la época, pero que ya deberían ser infrecuentes. De hecho, en esta semana no va a parecer que estamos en abril, para variar. El otoño, con un mes de vida, ya acusa un curioso grado de inmadurez.
La nueva llegada de aire fresco, que se completó esta tarde, va a determinar un martes con frío matinal, seguido de una tarde agradable pero digna de un abrigo, al menos liviano. Con un viento intrascendente, va a estar aproximándose un centro de alta presión que va a protagonizar el tiempo de acá al fin de semana. Sentiremos un aumento de temperatura paulatino, con máximas que otra vez superarán los 24°C. Para el cambio esperamos el ingreso de una masa que, a riesgo de pronosticar con alto margen de error, será bastante fría. Como para ir acelerando un poquito esto de pasar del verano al invierno, vió.
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