domingo, 26 de abril de 2015

La ¿última? muerte del verano

  El otoño es una sucesión de días en los que se debate si el frío consigue tomar el poder o si el calor lo sigue detentando. A los 26 días del mes de abril, la fuerza con la que el verano sigue arraigado en su trono es la mayor de los últimos, por lo menos, diez años. Que tengamos varios días seguidos con máximas por arriba de los 27°C es poco menos que un despropósito irracional a esta altura de los tiempos. La presión alta favoreció durante esta semana la amplitud térmica, el aire seco y sensible a los cambios del sol. En un contexto condimentado por la presencia inerte de la ceniza volcánica, las mínimas frías de la madrugada poco tuvieron que ver con los 27,6°C del sábado, por ejemplo. Este domingo, con un poco más de nubes y viento, casi alcanzamos los 30 grados (faltando cinco días para mayo, insisto). No obstante, un cambio ha llegado, y otra vez surge la pregunta de si el calor ya quedó atrás o todavía queda algo por tolerar.
  Evidentemente, este año todavía puede sorprendernos con un calor en mayo. Por el momento, sabemos que la temporada post-veraniega en abril ha caducado. El nuevo frente frío trae consigo un centro de alta presión colosal, que va a determinar la formación de una potente circulación del sudeste-este-noreste-norte, en ese orden, entre el lunes y el viernes. En el medio, abundante nubosidad, humedad, probables lloviznas o lluvias, neblinas y aire fundamentalmente fresco y con poca amplitud térmica. Lo opuesto a la semana pasada es la semana que comienza.

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