Pocas veces en la historia meteorológica se dan situaciones como la que vive el centro del país desde hace 10 días. Los centros de alta presión naturalmente tienden a irse, siendo víctimas del calentamiento de la tierra que ellos mismos favorecen, y siendo habitualmente barridos por masas de aire más frío y seco. Pero esta vez, aunque la presión ya está en valores medios, la influencia del anticiclón es tan marcada que pareciera que no hay otra cosa en la atmósfera de esta parte del planeta. En realidad, lo que está pasando es que los frentes y las perturbaciones en altura no están pudiendo acercarse al centro argentino, sino que ven bloqueado su avance en el norte de la Patagonia. Mientras tanto, todos los días tienen una estructura similar, y sólo varían en detalles. Hoy, al menos, hubo unas lluvias que marcaron la diferencia con toda la semana anterior. Pero sacando eso, la mínima sigue estando en torno a los 18ºC (tras haber subido la semana pasada), la máxima entre los 23ºC y 25ºC, el viento del este-noreste en valores moderados por la tarde, las nubes todos los días dejan espacio para ratos de sol y las neblinas se hacen presentes por la mañana. Este proceso no será eterno, pero su lentitud de avance pocas veces ha sido vista.
Porque, aunque resulte insólito, hay que decir que al menos hasta el próximo fin de semana no habrá cambios. Así que esperemos que se mantenga la elevada humedad, que siga habiendo viento del noreste, cada vez más intenso, y que el tiempo empiece a descomponerse muy de a poco. Porque no se puede estar mucho tiempo con semejante inyección de aire húmedo, y aunque no hay otro aire cerca para generar desbalances que deriven en formación de nubes de tormenta, rápidamente la atmósfera buscará la manera de deshacerse de tanto vapor de agua desempleado. Las temperaturas se van a mantener toda la semana en el rango que vienen manejando, así que tampoco vale la pena abrigarse mucho.
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