El otoño sigue dando pasos firmes. El fin de semana tuvo un poco de frío por las mañanas; de hecho, el sábado registró la mínima en lo que va del año. Las tardes estuvieron lindas, agradables, pero un abrigo liviano fue necesario. Las nubes abundantes del domingo no llegaron a precipitar hasta hoy a la madrugada, cuando empezó a llover hasta el mediodía. El viento, por su parte, se afirmó desde el este-noreste, lo cual incrementó la humedad del aire y templó las temperaturas, que registraron sus máximos sobre la noche. Ahora hay cierta quietud en tanto que no llueve, pero hay una humedad que advierte que todavía no terminó la historia. Efectivamente, viene avanzando la formación de un nuevo centro de baja presión sobre la superficie de la provincia de Buenos Aires, y sus consecuencias sobre nuestras vidas serán notadas durante las próximas horas.
Y dichos efectos colaterales serán los siguientes; nada del otro mundo, lo que ya hemos visto tantas veces y seguiremos viendo. Mañana va a rotar el viento al oeste, pero recién sobre la noche va a ponerse un poco más fuerte. Antes, se reportarán los correspondientes chaparrones típicos de este tipo de sistemas. Ojota, que si el otro día hubo una granizada espontánea, entre mañana y el miércoles no hay motivos para pensar que no pueda pasar lo mismo. Pero mucho más probable es que los chaparrones sean de lluvia. En cuanto a las temperaturas, serán frescas e incluso frías, con un miércoles casi invernal. omo para ir entrando en calor... Bueno, no precisamente en "calor".
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