Tanto en verano como en otoño es frecuente tener paso de frentes fríos que sólo hacen cambiar la dirección del viento. Cuando la masa de aire que está detrás del frente no entra en conflicto con la que estaba previamente, no hay por qué esperar que se formen tormentas. En cambio, el refresco siempre está, lo mismo que la disminución en el contenido de humedad del ambiente. Se conoce como viento Pampero a una corriente de aire que llega desde el oeste o sudoeste, caracterizada por su irregularidad en la velocidad, su sostenimiento durante muchas horas e incluso días y su bajo contenido de humedad. El Pampero suele venir con buen tiempo, pero en zonas rurales, cuando es lo suficientemente fuerte, ocasiona levantamiento de polvo y tempestades de tierra. Hoy tenemos un ejemplo de Pampero ligero, no muy ostentoso, pero sí acorde a lo que en otoño suele pasar. Por eso, la tarde pasó de estar agradable a refrescarse de golpe, sin cambios en la humedad. En la zona costera sí se formaron algunos chaparrones que dejaron granizo pequeño, típico de los nubarrones del invierno que tanto conocemos en Mar del Plata y la zona. Salvo eso, no hubo episodios de mal tiempo. Al contrario, el sol brilló en su esplendor.
Esperamos un día más con viento del oeste, por lo cual habrá mayor amplitud térmica, una mañana fría y una tarde agradable. Habrán algunas nubes de esas que se forman al mediodía, cuando las parcelas de aire que se calienta en superficie se elevan y el vapor que contienen condensa. El domingo volverá a haber tiempo bueno, pero más nublado; se va a restablecer el viento del norte. La semana que viene va a seguir en la línea otoñal, con promesa de algún proceso de mal tiempo que traiga nuevas lluvias y vientos fuertes a la costa.
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