En el largo camino al invierno, la atmósfera nos va ofreciendo pasos cortos pero firmes. Sabemos que en esta parte del mundo las estaciones son marcadas y cada una tiene procesos particulares. El otoño, efectivamente, es un tiempo de transición, y su gran batalla se da en altura, donde el aire se enfría lentamente debido a que vamos recibiendo menor insolación a medida que pasan los días. Ese enfriamiento repercute severamente en la tropósfera, zona donde ocurre la mayoría de los eventos meteorológicos, y en la cual respiramos y nos movemos. Un ejemplo de dichos eventos otoñales son las formaciones de centros de baja presión, que en realidad existen durante todo el año, pero que entre abril y octubre, generalmente, producen chaparrones y lloviznas intermitentes sobre la costa cuando se desarrollan. Hoy tuvimos un piso de 994 hPa, y en consecuencia no sólo hubo lluvias durante el día, sino también viento fuerte del oeste-sudoeste, que a su vez traccionó aire frío y seco desde la Patagonia. Por eso, la máxima no llegó a los 15ºC, y desempolvar las camperas fue decididamente necesario. Otro avance más del otoño, que ya dejó atrás el calor y se va volcando a una época menos popular.
Restan algunas horas más de viento del oeste, por lo que esperamos que el tiempo siga estando frío a fresco y seco. Mañana, con el brillo del sol, la tarde va a estar apenas agradable debido a la correntada. A partir del viernes, el viento rotará al noroeste y luego al norte, gracias a la instalación de un centro de alta presión. Desde entonces, y hasta el lunes o martes de la semana que viene, las temperaturas van a ser muy clementes, en especial por las tardes, que reportarán máximas del orden de los 22ºC. El cielo va a estar primeramente despejado, después veremos. Será un fin de semana ideal para las actividades al aire libre, y que merecerá ser disfrutado.
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