Ya no parece ser un caso aislado. El último proceso de mal tiempo vino a instalar el clima otoñal de una forma irrebatible, tan tajante que nadie siquiera se atreve a soñar con un regreso inesperado del calor. Y sí, ya estamos a tiempo de incorporar los buzos para usar durante todo el día. La Semana Santa, este año, es el contexto temporal para el inicio del fresco/frío constante. Notemos lo rápido que se recuperó la presión, tras tocar un piso de 992 hPa el lunes a la tarde; ayer a la misma hora ya había más de 1018 hPa. Llegó una nueva masa de aire, con aire relativamente seco, humedecido por algunas lloviznas esporádicas, fruto de la nubosidad baja costera que sigue siendo arrastrada por el ya nombrado centro de baja presión. La máxima de este miércoles fue de 16,5ºC, la menor diaria en lo que va del año. Sólo falta que las mínimas empiecen a acusar recibo de la época en la que estamos, y que el frío matinal se vuelva una realidad de todos los días.
En general, las máximas notan más rápidamente los cambios de estación que las mínimas. Por eso, durante estos días no hará mucho más frío de mañana que de tarde. Además, va a seguir bastante nublado, porque la fábrica de nubes no se cierra, y el viernes ya puede lloviznar otra vez, de forma leve pero molesta. El sábado habrá un nuevo ingreso de aire fresco, que va a cortar con el ligero ascenso térmico previsto para jueves y viernes.
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