La llegada de este feriado a razón del día de la Bandera coincide con algunos cambios radicales relacionados con las fechas. En primer lugar, el otoño vive sus últimas 24 horas; el invierno tiene un pie adentro del almanaque. Por otro lado, y de una forma que en lineas más abajo está detallado, el tiempo inicia otra etapa de su eterno ciclo. Particularmente, se da que el camino del SMF entre de lleno en otra parte de su, valga la redundancia, caminar: pasada la primera ola de pruebas, se viene un descanso (tremendamente breve) antes de la preparación de la segunda tanda. Y a todo esto, sumale que es feriado, y eso de por sí hace bien.
Estas cuestiones representan una especie de luz, de tregua de que el dolor de saberse entregado al frío ofrece para los quejosos habitantes de Mar del Plata. En el caso de la situación meteorológica, ya puedo adelantar que el invierno arrancará con una etapa de suma falsedad, en la que las temperaturas superarán los valores medios para junio. Los días que vienen estarán marcados por la influencia permanente e indiscriminada del viento continental, la amplitud térmica notoria y la humedad agazapada esperando la noche para actuar. Me voy a dedicar a relajarme en medio de un día feliz; sobre todo sabiendo que la tristeza y el dolor del invierno, si bien están ocultos por un tiempito, rondan para acechar a los argentinos.
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