Llegó. El día tan nefastamente concebido por el colectivo social. El 21 de junio, con su particularidad única en el año, de ser el escenario del solsticio, da por inaugurado el invierno, que este año ejerció con fuerza su influencia desde semanas antes de aparecer oficialmente. Pero además, quiso astronómicamente existir desde algunas horas antes de la fecha estipulada. ¿Qué decir? Si el alejamiento del verano implicaba tristeza, era por un motivo concreto; tal razón hoy es real. Por ende, hoy es el día más doloroso e infeliz del año, ese día en el que se siente que no se puede estar peor, en el que la noche invade la vida en su máxima expresión anual. Si hay un día para suicidarse, es éste sin lugar a dudas. Yo particularmente, no sólo no me siento como metaforizo en este sitio, sino que me encanta esta fecha, como me encanta el invierno.
Ahora, si de algo hay que hablar usando comparaciones psicológicas, es de hipocresía. Los primeros días de la estación no mostrarán la esencia irrefutable de la misma. Claramente falso, el invierno 2012 se guarda lo más puro de su ser para más adelante, iniciándose con cielos con muchas nubes, temperaturas relativamente altas y viento del noroeste. Cabe aclarar que uno, al hablar de invierno, espera ver lluvia, viento y frío; en este caso, se verá, para empezar, la forma menos recordada del invierno, la de los días apenas frescos. Empezó, no hay con qué darle.
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