miércoles, 26 de septiembre de 2012

Hecha y derecha

  La ola de frío, en principio relativizada y subestimada por mí, no resultó ser tan menor. Para que sea tal, una ola polar debe durar al menos tres días. Y ese tiempo es el que la que nos ocupa se ha extendido: desde el lunes que las máximas son especialmente bajas para la primavera. No tanto las mínimas, que aún siendo frías, no se acercan al punto de congelación. Resultó que esta ola tenía todas las letras, bien formada y con aspiraciones para participar del gremio. Mirála vo' ehh... Felicitaciones para ella. Pero es hora de darle a paso a lo que ocurre usualmente luego de una invasión de aire polar, que es el repunte vertiginoso (no es casual: al llegar un potente centro de alta presión generado por el aire frío, éste se instala y durante su tiempo de acción siempre deriva en viento persistente del norte). Ya se ha notado en este miércoles un cambio con respecto al martes, y es la presencia del sol y del viento del este.
  Igualmente, me temo que el sol no será el protagonista de estos días, que prometen alto contenido nuboso y un gris o blanco muy frecuente en el cielo. Pero sí es cierto que desde mañana, al comenzar a llegar el aire desde el norte, las marcas térmicas se verán elevadas paulatinamente, por ahora, hasta que se pudra de nuevo, como dignamente le corresponde a esta estación. En principio, este jueves habrá probablemente 18°C de máxima. Denle gracias a la ola de frío, causante de la causa del aumento de las temperaturas.

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