El agua es, a mi entender, el elemento de la naturaleza con más significaciones culturales que tenemos los humanos. Según quien lo vea, y cómo lo haga, puede representar la vida, la muerte, la abundancia, la fertilidad, etc. Incluso en el transcurrir cotidiano uno suele asociar al agua a diversas cuestiones que la exceden en sí misma. Especialmente, en estas semanas se ha comenzado a tratar un tema con el agua que es como la otra cara de una moneda. Tras varios años con precipitaciones normales o por debajo de las normales, ha llegado el 2012, período que ya está superando, al menos en la provincia de Buenos Aires, el promedio de lluvias. De hecho, el SMN emitió ayer un alerta por lloviznas: no es que éstas en sí sean peligrosas (de hecho no ha llovido fuerte), sino que la situación del suelo es delicada y está al borde de la inundación, cuando no está ya anegado (como es el caso de Pehuajó). Seguramente hay una explicación climatológica, pero la desconozco. Este es el tiempo que no me gusta, el que dificulta mucho la vida de las personas.
Pero al menos, la llegada de agua promete mermar en los días venideros. Las temperaturas subirán a la par de la humedad más baja, y se podrá disfrutar del aire libre a partir del lunes. El fin de semana, no obstante, va a ser puro invierno. Mientras, el SMF comenzará a ser difundido únicamente desde su grupo especial: un suceso.
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