En estos días se ha desplegado uno de los montajes más impresionantes que se hayan visto para tapar una verdadera olla a presión. Pocas veces en la historia -diría que ninguna- pasó lo que se vio desde ayer en el mundo: una conspiración, organizada nada menos que por Dios, para distraer a los argentinos de lo que sucede en sus narices. Me refiero, por supuesto, al hecho de estar viviendo en no pleno verano una irrupción de aire polar similar a una leve ola de frío, pero ola al fin. Talvez, algún error del Padre, algun pifie muy grosso en el gobierno de la creación, haya derivado en este despropósito universal. A partir de ahí, es que se ha disparado este operativo que ha conseguido, claramente, su objetivo: evitar a la opinión pública hablar de este tema y, en cambio, fijar las miradas en el Vaticano, en la Iglesia y en la elección del nuevo papa. ¿Acaso no es curioso que JUSTO el día más frío en lo que iba del verano (el de ayer, superado por este jueves) sea elegido el nuevo Sumo Pontífice? ¿No es muy obvio y burdo que se trate de un argentino, como para acentuar el objeto de la movida? Por supuesto, el papa no será removido. Intuyo que al elegir el nombre de Francisco, en referencia al santo de Asís, patrono de la ecología, quiso dar un mensaje relacionado con el asunto que invade a nuestro país, aunque no puedo asegurar que demuestre exactamente la posición de Bergoglio acerca de esta operación del Todopoderoso. La verdad, como se ve, sólo está en este blog.
Pero, y a riesgo de ser castigado por el poder del Altísimo, voy a dar algunos datos acerca de esto que no tiene precedentes, al menos en mi memoria. La mínima temperatura de este día ha sido de 2,6°C. En cierto momento, a las 9 de la mañana, en Base Marambio, Antártida, hacía menos frío que en gran parte de la provincia de Buenos Aires. Las nubes oscuras trajeron lloviznas, como para condimentar el fresco excesivo. Las previsiones marcan que por lo menos hasta el domingo las temperaturas no tendrán nada que ver con marzo, sino con mayo o junio. Esta es la realidad, señores. Reconozco que desbaratar los planes de Dios es una pretensión un poco soberbia, pero en este caso el montaje ha sido muy evidente.
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