En medio de días muy especiales para los creyentes, se desata lo último que quedaba del espíritu del verano. Guardado durante largos días de enero, febrero y marzo, llegó un proceso capaz de devolver al pueblo su capacidad de salir al sol, literalmente. Se trata de un centro de alta presión, más pequeño que el de hace unas semanas, pero fundamentalmente distinto por su ubicación al norte de la provincia, desde donde posibilita una corriente de vientos continentales. Tales aires y sistema son los que han producido una semana muy bella a nivel meteorológico. Desde el miércoles, las máximas están por arriba de los 24°C; hoy tuvimos alrededor de 27°C hacia las tres de la tarde. El vientito acompaña muy confortablemente, y el cielo límpido permite hacer planes fuera de casa. Sin dudas, este fin de semana extralargo ha arrancado muy bien. Sagradamente, podría decirse.
El sábado santo completará un triduo de días de verano, aparte de los muy bonitos que se sucedieron antes. Las temperaturas van a estar similares a las de hoy; lo único que va a notarse como distinto es la aparición de mayor cantidad de nubes, que hacia la noche se van a mostrar incluso amenazantes. Luego, la Resurrección del Señor Jesucristo no va a coincidir con la buena onda meteorológica, porque de la mano de un frente frío, el cielo nublado, lluvioso y el tiempo fresco se apoderarán de la Pascua. Y así, estancados en la tarde del domingo, va a transcurrir una semana monótona, con todos los días iguales, aunque no necesariamente aburridos.
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