Es evidente cierto cambio estructural en las condiciones macrometeorológicas. Desde la segunda quincena de febrero, el calor ha sido esquivo a Mar del Plata y la zona. Las temperaturas se han comenzado a conformar con poco, en relación a lo que puede aspirarse en verano. Pero en realidad, desde lo climático, el otoño está iniciado desde el 1° de marzo: el acortamiento de los días influye claramente en la energía que la atmósfera recibe. Es por estas cuestiones, obvias y que están frente a las narices de cualquiera, que tenemos ya instalada cierta lógica propia del otoño, a saber: los días son bonitos algunos, feos otros, con aire fresco o frío, seco cuando hay sol, ventoso cuando está nublado, etc. Ayer, la máxima fue de 17,6°C, bien común de un mes como mayo. El verano está en las últimas.
Esto, no obstante, no implica que no haya calor en los próximos días; de hecho, se espera un ascenso de temperatura bastante pronunciado para esta semana. Mañana miércoles, el viento del noroeste va a movilizar el termómetro; sin embargo, un frentecito frío va a descargar su enojo en esta ciudad a través de una tormenta y un posterior rotar del viento. En esto también se observará la lógica otoñal: los días cálidos, desde ahora, se van a pagar cada vez más caro, y se empezarán a imponer, como en estas últimas semanas, los días frescos y hasta fríos como nueva alternativa.
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