Finalmente, la primavera comenzó a expresar su esplendor, el que la hace tan popular. Tras una sucesión de días de alta humedad, niebla y cielo gris, el sábado a la tarde el aire no pudo más y llovió durante algunas horas. Aunque parecía que se vendría inmediatamente un descenso de temperaturas, pasó todo lo contrario. El viento atrajo aire templado desde el oeste de la provincia, que hizo que la máxima alcanzara, el domingo, los 22,1°C, seis grados por encima de lo que el SMF había previsto. No fue todo: el lunes, día de comienzo de semana, el viento del norte tomó la posta y nos regaló 24,2°C a la tarde: temperatura exquisita. Todo se dio en un marco de tiempo estable, relativamente seco y con muchísimo brillo del sol. Me gusta cuando la primavera, de a poco, va introduciéndonos en el clima más propio de la época; prefiero esto a tener que soportar bruscos calores de verano. La espera, me parece, está justificada por este par de días agradables.
No se termina el buen tiempo, por ahora. El martes tendremos un día similar al que se ha terminado, por lo que cabe esperar más aire templado. Pero el miércoles, ya va a ser demasiado, por lo que se espera un frente acompañado de tormentas. Si bien las temperaturas descenderán luego, va a notarse cierto cambio de parámetros acerca de dicho descenso: lo que era frío, ahora no va a ser tan frío. Octubre es el mes de la ansiedad, se ha dicho; estas jornadas son ideales para ir calmando las necesidades de salir de remera al mundo.
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