Llegó el mes número 10. Luego de sucederse los primeros 9 del año, octubre está en el centro de la escena. Cada mes, para cada persona, puede tener una connotación diferente; en el caso de los meses de primavera, están bien vistos por el vulgo. Creo que octubre es un período en el que comienzan a hacerse reales los deseos de que vuelva el calor; se suscitan días lindos, agradables, con temperaturas a veces propias del verano. Pero la mayor parte del tiempo, el otro tiempo (duplica) tiene más de fresco que de cálido. La temperatura máxima promedio se ubica entre los 18 y los 19 grados, después de todo. Por ejemplo: las primeras dos jornadas de octubre han sido húmedas, con alta presión, frescas y subordinadas al viento del mar. Más parecido al invierno que a otra cosa, en realidad. Pero, no obstante, este es el mes en el que las personas comienzan a percibir el cambio climático; también, muchos definen sus vacaciones y se plantean objetivos para el verano y para el final del año. Sin dudas, octubre es el mes de la ansiedad. Me sumo ampliamente: recién es 3 pero ya tengo la cabeza en diciembre.
Luego de eventos lluviosos anormales, de un septiembre curiosamente ventoso y fresco, tendremos una tregua. La alta presión, que desde hace un par de semanas es protagonista, pretende tener varios días más de participación en las variables meteorológicas. Eso no significa que vaya a haber siempre buen tiempo: incluso, el sábado, podrán esperarse lluvias. Pero, antes de ello, este jueves y el viernes, estando un poco nubladotes, no van a impedir que las temperaturas puedan declararse frías (pero tampoco agradables, claro está). Y la semana que viene, podríamos empezar a hablar de la primavera en serio. Ya sería hora, la verdad.
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