jueves, 17 de octubre de 2013

La mejor amiga de Mar del Plata

  Quién sino la poco prestigiosa humedad. Esta bella ciudad se caracteriza por ser la más húmeda del país; los números lo demuestran. Pero no es una estadística ajena a la realidad: cualquiera puede sentirlo, en sus huesos, cabellos y calores. A mí, por ejemplo, me pasa que transpiro más aunque no haga calor precisamente. Lo cierto es que el vapor de agua abundante es una variable que se da al menos dos veces por semana. Este jueves fue el caso. Luego de un miércoles que se cansó de amagar con tormentas, hasta que hacia la noche hubo alguna descarga hídrica, vino este día, tan nublado y gris como cualquiera del invierno. El mismo, teniendo viento del sudoeste, no pudo secar la atmósfera, por lo que hubo que reportar neblinas y lloviznas. La temperatura, por otra parte, bajó lentamente durante el día, hasta valores relativamente fríos. A nadie le sorprende que una ciudad costera sea húmeda; pero qué aburrido es siempre hablar de lo mismo porque pasa tan seguido...
   Los días que vienen van a ser un curso de meteorología hecho realidad. El viernes va a mantener la alta humedad, aunque con un poco más de fresco y viento rotando al sudeste. El sábado se perfila como un día ferozmente inestable, con gran chance de tormentas convectivas a la mañana y a la noche; en el medio, un adelanto del verano, en su faceta más pesada, cálida y volátil. Y después, con el paso de un implacable frente frío, va a volver a llover y a instalarse una célula de aire polar. Sí, polar. Podría seguir hablando de la semana que viene, que también va a tener sus locos vaivenes, pero mejor vayamos de a poco. Mientras, esperamos a ver si se seca un poquito más la ropa.

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