Argentina, un país con mucho calor. La situación de bloqueo atmosférico, que impide que aire más fresco invada el territorio, se mantendrá al menos hasta el lunes, según el Servicio Meteorológico. Por lo tanto, cabe esperar que este sea el diciembre más caluroso de la historia, no sólo en Mar del Plata, sino también en muchas partes del país. De alguna manera, los pronósticos han quedado un paso atrás de la realidad, ante lo implacable y obsesivo de un calor que cada día está quebrando los límites más o menos normales. La Navidad marplatense, que arrancó con lluvia, terminó con una tarde sumamente agradable y húmeda, que evidenciaba la energía contenida en el aire. Dicha fuerza, este jueves, tuvo su expresión, dado que a las 11 ya teníamos 32,5°C; afortunadamente, un frente pasajero hizo cambiar el viento, y ahora disfrutamos de una noche fresca. En cambio, en otros lugares, el calor alcanzó niveles que nunca tuve la oportunidad de conocer. La Capital tuvo su pico máximo histórico para este mes: 39°C; en Santiago del Estero, la máxima fue, por segundo día consecutivo, de 45°C; las sensaciones térmicas en el Litoral llegaron a tocar los 46°C. Mientras, miles de personas sufren las consecuencias de vivir bajo alerta rojo por ola de calor extrema.
Poco es lo que el mar ha podido hacer hasta ahora para resguardarnos. Lo que sí va a cambiar de acá al lunes es el aire húmedo, que dará paso a uno más seco. La consecuencia de esto va a ser que el calor quedará reducido a la mañana y las primeras horas de la tarde, cuando el viento rote al sur y haga descender el termómetro. Por otra parte, la facilidad para el viento continental va a venir dada por la presencia de centros de baja presión que, sin embargo, no podrán producir, por lo menos hasta enero, el ansiado cambio definitivo de aire. En definitiva, que haga calor en plena canícula a nadie sorprende; que el aire esté hipercalentado y saturado es el problema.
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