Tan curioso es el título de este post como la situación meteorológica de esta semana. Luego un período de altísima inestabilidad, calor y pesadez, un frente frío arrasó con todo aquel aire y produjo un descenso de la temperatura de 14 grados en cuatro horas, durante la tarde del lunes. Además de algunos chaparrones, el viento fuerte del sudoeste destrozó las ilusiones de quienes querían estar en la playa. El mismo frente, vale la pena mencionarlo, tuvo consecuencias fatales sobre el norte bonaerense, donde la velocidad de las ráfagas y la potencia de las tormentas generó estragos irreparables. Acá, mientras, el cielo se despejó y el viento adoptó una conducta propia del otoño: cambió al oeste. Tuvimos un martes seco y agradable, pero con baja presión, dato típico de abril. Raro es que, en pleno apogeo de la primavera, que está cediendo espacio al verano, tengamos situaciones tan otoñales como las que describimos.
Esto sigue. El miércoles va a presentarse nuevamente seco, con presión especialmente baja al menos hasta que el viento vuelva a rotar al sudoeste, con velocidades molestas para manejarse en la calle. La temperatura, por su parte, va a ser fría en la madrugada, templada hasta el mediodía y luego nuevamente fresca, tras un abrupto descenso. El jueves, la escena será dominada por el viento regular del sudoeste, por lo que esperemos sólo tiempo fresco y talvez chaparrones. Los días siguientes se van a parecer más a la primavera, pero hasta ahí. Diciembre ha empezado su edición 2013 con un comportamiento, sin dudas, inesperado.
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