Sí, de calor hay, y mucho. Argentina, desde Chubut hasta las provincias del norte, se halla inmersa en un horno. La situación de bloqueo atmosférico que reina desde hace cuatro días permite una constante llegada de aire desde el sur brasilero, lo que indudablemente implica, a esta altura del año, que las temperaturas se disparen monumentalmente. En Mar del Plata, el domingo a las 14 teníamos la marca más alta del país: mientras que algunas nubes ralentizaban el calor en el oeste argentino, en la costa acusábamos 36°C, la máxima anual (párrafo aparte merecería la curiosidad de que en 2013, la temperatura más alta se dio en primavera y no en verano). Durante dicho día de descanso general, un ligero frente atravesó la provincia, lo que generó cierto descenso de temperatura, pero en un marco de aire todavía recalentado. Este lunes, otro fue el cantar. El viento del este dominó la escena, por lo que apenas superamos los 23°C, temperatura relativamente alta para la brisa marina, lo cual también nos habla del calor contenido que hay en el aire. Por ejemplo, en Capital tuvieron 35°C; en Bahía Blanca, 40°C; en la franja comprendida entre el norte de la Patagonia y Córdoba, las máximas rondaron los 38°C. Afortunadamente, pudimos zafar un día gracias al oasis que significa estar tan cerquita del mar.
Luego de algunos días de tanto calor, la humedad se ha permitido aumentar. La consecuencia directa son las tormentas que ya andan dando vueltas sobre Río Negro y La Pampa. Algunas de ellas pueden alcanzar el sudeste bonaerense durante la madrugada. Por otro lado, este martes será el día final de la ola de calor, y además el viento volverá a soplar desde el norte, por lo que esperamos una máxima que ronde los 35 grados. En el resto del país... bueno, ojalá que puedan pasarla. Ah, y obviamente, la noche del martes será altamente inestable con gran chance de formación de tormentas fuertes. Luego, el alivio, el otoño, el refresco total.
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