domingo, 1 de diciembre de 2013

Ebullición primaveral

  Así como el agua alcanza su punto de ebullición a los 100°C, y lo comprobamos cada vez que pretendemos entrarle a un plato de fideos o de arroz, la primavera también ha alcanzado cierto caramel point. En este sitio se ha abregado múltiples veces por desterrar el concepto de la estación del amor, las flores y los pajaritos, e instalar la realidad, que marca que la primavera es un período marcado por la convulsión atmosférica. Bueno, creo que ahora quedó claro de qué hablaba. Noviembre quiso guardarse para el final, y compartir con su vecino mes, una secuencia de días altamente inestables. El aire, cargado de humedad y de energía contenida, produjo tormentas durante la noche del viernes sobre el cielo bonaerense; las mismas arribaron a MdP sobre la madrugada del sábado, haciendo de aquella una mañana pasada por agua. La tarde, húmeda y templada, derivó en una tormenta que podemos considerar fuerte, tanto por la gran caída de agua como por cierta actividad tornádica suscitada en el interior de la provincia. A todo esto, llegó el domingo, que pintaba ser un día caliente y pesado... Finalmente, la humedad estuvo más presente que el calor, gracias en parte a que al menos cuatro veces tuvimos tormentas convectivas. ¡Cuatro veces! Ninguna especialmente potente, todas igualmente molestas. La volatilidad primaveral está en su pico máximo.
  Durante el lunes, la cosa cambiará. Hasta la tarde, el aire denso va a oscilar entre las temperaturas altas y la facilidad para la tormenta. Luego, con el paso definitivo de un frente, entrará aire ferozmente fresco y seco. Recuperaremos cierta estabilidad, al menos por un par de días. La semana, que en términos generales va a tener alta variabilidad, también va a mostrarse más fresca o templada que calurosa. Diciembre, de a poco, irá entregando todo su potencial.

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