lunes, 21 de julio de 2014

La cima del tobogán

   Ok, cima es una palabra enorme para hablar de un tobogán, pero reconozco no haber hallado un sinónimo. Pero la metáfora representa bien la situación meteorológica actual. Veamos. Hemos subido una escalera un poco alta en lo que tiene que ver con la temperatura; ayer domingo, día del amigo, la máxima fue la mayor del mes, 18,6°C, que evidentemente es un valor anormal para este mes. No estuvo el día tan soleado como el sábado, pero igualmente pudo disfrutarse al reparo del viento. Las nubes del cielo anticiparon lo que este lunes se vivió, algo más parecido a un día de esos que aparentan un mal final. Tuvimos alguna tormenta, no fuerte, pero con algunos chaparrones y truenos; se destacó la nubosidad muy particular, como si estuviera pintada por el Creador, flotando armoniosamente en un costado del cielo, mientras hacia el otro lado se aproximaba la nube cumuliforme. La temperatura y la humedad acompañaron en lo que hacía falta para generar una tormenta. En estos momentos, tenemos poco más de 12°C, humedad alta y cielo nublado. Pero, como hablamos de un tobogán, es evidente que llega el momento de tirarse por la rampa.
  De ahora en más, hasta el fin de semana, cada día va a representar un poco más de caída. En este caso, hablo puntualmente de un paulatino pero efectivo descenso en las temperaturas, que van a finalizar la semana en un estado de ola de frío clásico. El primer pulso de aire polar va a estar llegando entre mañana y el miércoles, todavía en un marco de muchas nubes y viento del oeste. Este primer envión no será definitivo: el viernes tendremos la llegada de otra masa de aire fabricada en la Antártida, capaz ella de brindarnos las máximas más bajas del año, viento regular o fuerte del oeste y, si todo se da, la chance de precipitaciones sólidas. La chance, al menos. Así que no nos queda otra: lo que sube, tiene que bajar. Que el golpe no sea muy doloroso.

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