17 de mayo y andamos por la vida en remera. Tal vez no lo esperábamos y nos sorprende; por ahí lo veíamos venir, tras un verano anormalmente extendido. Lo concreto es que el aire se sigue comportando con un mes de retraso con respecto al calendario, y en estas épocas tenemos temperaturas que no corresponden a la normalidad. Ayer sábado, la máxima trepó hasta los 25°C; hoy, debido a la abundante nubosidad presente, no alcanzamos ese valor nuevamente. Esta atmósfera actual, desubicada temporalmente, demuestra con señales su anacronismo. La humedad reinante es un efecto colateral de la presión alta, de la cantidad de días sin un recambio y de la energía contenida. Sepamos que ante el primer atisbo de aire frío, se van a formar tormentas ante esta inestabilidad a la que nos encaminamos.
Por lo pronto, hay una masa de aire frío avanzando sobre la Patagonia. Sin embargo, la presión alta ubicada al norte nuestro, que sigue enviando viento templado y húmedo, va a ejercer influencia al menos hasta el miércoles; hasta entonces, hay tiempo para que siga haciendo calor. No obstante, mañana lunes habrá muchas nubes, algunas lluvias pequeñas y viento del este por la tarde, en un ambiente pegajoso; por esta razón, no vamos a tener más de 22°C, valor que de todos modos está por encima de lo que suponemos para estas fechas. El mismo miércoles será el pico térmico de la semana. Luego, en medio de un proceso de mal tiempo que de a poco iremos vislumbrando, ingresará el aire polar. Vayamos anticipándonos a un fin de semana largo con temperaturas plenamente invernales.
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