A los aficionados a la meteorología les gustan, en general, los procesos turbulentos del tiempo. Tormentas, tornados, granizo, vientos fuertes... Verdaderos fenómenos apasionantes para el meteorólogo de vocación. Por ello, días como los de este fin de semana aburren. Entre estos días, se destaca únicamente una amplitud térmica algo importante, causal de que muchos abrigos usados muy temprano queden relegados desde media mañana. Por lo demás, el poco viento, la presión alta, el aire quieto, la humedad intermedia y el cielo parcialmente nublado parecen no decir nada ni evidenciar cosa alguna. Debido a la lejanía de centros de baja presión, las altas dominan la escena, y lo seguirán haciendo; es por ello que se conforma una estabilidad muy fuerte en la atmósfera, determinando una sucesión de días sin sobresaltos. Demasiado insulso para mi gusto.
No obstante, suele ocurrir que dentro del tiempo estable pasen cosas inesperadas. Mañana domingo casi no habrá viento para destacar; las temperaturas van a ser similares a las del sábado, así que se puede planear sin problemas. Quedan muchas nubes por surcar el cielo todavía, así que a no sorprenderse si falta el sol. En la semana, la tendencia es que las temperaturas mínimas vayan subiendo más rápido que las máximas. No parece ser que vaya a llover durante toda la semana (por el momento, no parece ser). Una semana tranquila, aburrida y poco emocionante nos espera.
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