domingo, 28 de febrero de 2016

Final del recorrido

  Esta noche de domingo no es una más entre tantas. Quizás este domingo es el más domingo a la noche del año, porque mañana es el lunes más lunes del año. Sabemos que es en marzo cuando arranca la actividad más fuerte: las clases y los trabajos no estacionales. Por ello, la sensación de final del verano de esta noche es implacable, abrumadora. Incluso quienes no inician algo mañana, o el martes, pueden sentir el peso del calendario. Omitamos el hecho de que estamos en un año bisiesto, y que arrancamos por esta medianoche el primer 29 de febrero desde hace cuatro años. Entonces, podemos decir que el verano "de hecho" ya terminó. En este fin de semana, con máximas que no llegaron a los 24°C, se sintió el efecto del viento otoñal del oeste, que intentando resecar el aire, fue más efectivo en refrescarlo. El sol estuvo plenamente reinante, no obstante, por lo cual pudo disfrutarse del aire libre, siempre que hubiera algún abrigo liviano cerca, para la sombra. Se esconde en la memoria, entonces, un nuevo verano, particular en muchos aspectos que más adelante, cuando formalmente termine la estación, estaremos analizando.
  Por lo pronto, febrero se va. Su último día será también el más fresco, con 21°C de máxima, viento débil del sur o del sudeste, cielo algo nublado y aire moderadamente seco. Este es el primero de tres o cuatro días de corte otoñal, apenas templados y con mañanas frescas. Un centro de alta presión está ingresando para garantizar estas condiciones. Nótese que hace semanas que no llega un fenómeno de estos. Recién el viernes volveremos a sentir calor, aunque no mucho, ni tampoco en las mejores condiciones: habrá humedad acumulada, por lo cual será esperable que vuelva a llover.

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