Mientras el mes de febrero sigue avanzando, la cuestión macrometeorológica se mantiene más o menos en la misma. El fenómeno de El Niño, consistente en la periódica elevación de la temperatura de la superficie del océano Pacífico, sigue teniendo consecuencias bien concretas en el devenir del tiempo de gran parte del planeta. En la costa Atlántica, recordaremos durante algún tiempo este verano por la enorme facilidad para la formación de tormentas que han tenido los días. Estas últimas jornadas, esta situación se llevó al extremo. Una masa de aire caluroso y húmedo ha cubierto todo el centro-este del país. Para hacerse una idea, las máximas en el Litoral rondaron los 37°C, con humedades muy altas para esas temperaturas, que derivaron en sensaciones térmicas de hasta 47 grados. En Capital Federal, por ejemplo, dormir fue imposible durante la madrugada del viernes, porque la mínima no bajó de los 26°C. En Mar del Plata, llegamos a tener 29,2°C de máxima, con una humedad insólita, de más del 80%, por lo que la sensación de calor llegó a los 35°C. En ese contexto, la inestabilidad se disparó, y por ello tuvimos tres episodios a mencionar. El primero, el jueves a la noche, con la formación de una tormenta pequeña pero muy efectiva, que en cuestión de minutos inundó calles, lanzó granizo y empapó a todos los que habíamos salido imprevistos. Durante la madrugada, siguieron activándose tormentas que precipitaron abundantemente. El segundo momento fue durante la tarde de este pesadísimo viernes. Una línea de tormentas atravesó transversalmente la provincia de Buenos Aires, desde Mar Chiquita hasta Olavarría; desde la ciudad se pudo ver su borde trasero, soberbio, imponente y terrible, con un color azul oscuro que daba miedo. Finalmente, y ante la cercanía de un frente frío, el tercer episodio, consistente en nuevas tormentas, de carácter frontal, que están implicando abundantes lluvias en todo el este de la provincia.
Como ya se dijo, estas 24 horas de acción son hijas del niño más polémico del verano. Esperamos que durante las próximas horas se mantengan las lluvias, que irán amainando, hasta que podamos tener un sábado más tolerable, agradable y un poco soleado. Mientras, en el norte del país la situación será crítica, ante la potencialidad destructiva de las tormentas que se están generando. Esperamos que para el domingo todo haya mejorado, aunque notaremos que el calor seguirá presente dado que no esperamos que ingrese ninguna masa mucho más fresca que esta.
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