En determinadas circunstancias, sabemos que algo está por pasar: algo grande. Quizás un cambio radical, alguna buena noticia o una dificultad. Ante dichas situaciones, tendemos a prepararnos, en la medida de lo posible, dependiendo a cuáles sean las herramientas que tengamos a mano. Por ejemplo, cuando sabemos que va a llover, salimos con campera o paraguas. Bueno, este ejemplo no es casual en este momento: conviene tener a mano el piloto, e ir descolgando la ropa. Porque ese cielo gris, plomizo, no puede prefigurar otra cosa que un tiempo muy apto para estar en casa. Repasemos la situación. Estamos bajo el potente influjo de un centro de alta presión que ha llegado a marcar casi 1032 hPa esta mañana, el valor más alto en lo que va del año. Dicho sistema, en su lento avance, genera las condiciones para traccionar constantemente aire desde el océano Atlántico. Por esto, un viento persistente del sudeste. La humedad abundante que trae este viento es materia prima para la formación de nubes, que en cuestión de tiempo precipitan. La pregunta es cuánto tiempo hace falta. En el Litoral y el norte de Buenos Aires ya está lloviendo desde hace unas cuantas horas; en la costa todavía no ha pasado nada. Pero la pileta está ahí, y nos guste o no, vamos a saltar.
Ante esto, un breve pantallazo de lo que viene. En Mar del Plata, en la mañana de este domingo va a comenzar la lluvia, y no creemos que pare en todo el día. Más aún: el lunes sigue igual, con el aliciente de una generación de un centro de baja presión en superficie. En la diferencia de presión va a estar explicada la intensidad del viento, que promete, durante el lunes, ser muy importante. Así que no bastará con descolgar la ropa: mejor bajemos los hilos y guardemos los broches, porque los podemos perder. La situación inestable se va a extender como mínimo hasta el martes, cuando el viento alcance a rotar al oeste, trayendo aire más seco y frío. Como para entretenerse con unas películas en casa.
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