Hace una semana se podía intuir que estaba por darse un proceso de mal tiempo interesante. Entre el miércoles y el jueves, los pronósticos confirmaron que se trataría de una sudestada particularmente intensa, dada por una abundante caída de agua. Entre el viernes y el sábado, registrando casi 1032 hPa de presión, supimos que lo que estaba por venir era más que una simple sudestada. Porque lo que vivimos entre ayer y hoy en la costa es histórico, y será difícil que este año, y quizás los que vienen, traigan algo parecido. Este tipo de procesos de mal tiempo ocurren una o dos veces por década. Hagamos una descripción sencilla. Un globo lleno de aire tiene una presión interna constante, siempre que no esté pinchado ni abierto. Si desatamos el nudo, automáticamente el aire que presiona va a empezar a salir por el agujero, generando una mínima corriente de viento. La atmósfera funciona más o menos de la misma forma: donde hay una presión alta, el aire tiene a escapar hacia zonas de presión más baja. Pues bien: tuvimos nuestra presión alta, que se ubicó en el Litoral. Pero, por un proceso llamado ciclogénesis, que consiste en la formación de un centro de baja presión en superficie, se generó un gradiente, es decir, una diferencia de presiones en un espacio geográfico reducido. En consecuencia, usando la imagen propuesta, no sólo se desató el globo: alguien lo presionó para acelerar la salida del aire. Así, a la medianoche contamos con 992 hPa, un valor ínfimo, el menor del año. Hace tres días teníamos el mayor. Y Mar del Plata quedó justo al costado del agujero del globo. Por eso, el viento del sudeste pudo sostenerse durante más de 30 horas por arriba de los 35 km/h; por eso, llegamos a un pico de intensidad de 50 km/h, con ráfagas de 80. Por eso, árboles, postes y semáforos cayeron. También por eso se suspendieron las clases y hubo asueto administrativo en diferentes dependencias. Ah, y además de eso, como la ciclogénesis suele conllevar la formación de nubes cargadas, y encima de todo esto veníamos de una par de días de alta humedad, tuvimos una cantidad de lluvia que no había caído en todo el mes. Desde este sitio lamentamos las consecuencias negativas que muchas personas sufren, pero no podemos dejar de expresar la admiración por la naturaleza, capaz de sorprendernos con este tipo de fenómenos.
¿Cómo sigue esto? Pues bien, los centros de baja presión rotan sobre sí mismos en el sentido de las agujas del reloj. Por esto, la tendencia es que el viento cambie de dirección de la misma manera que avanzan las manecillas. De modo que ya a esta hora está soplando viento del sudoeste, con una intensidad leve. Esto también tiene una explicación: estamos en el centro del sistema, donde reina la calma y no se siente el gradiente de presión; no olvidemos que el problema no es el valor bajo en sí mismo sino la diferencia con los alrededores, de la misma forma que el vientito del globo no se siente ni adentro del globo ni al costado, por afuera. Pues bien, durante el martes el viento rotará al noroeste, con una intensidad regular o fuerte, contribuyendo a secar el aire, pero todavía con mucha inestabilidad capaz de producir chaparrones intensos. Durante los próximos días va a afirmarse el viento del oeste, inyectando nuevo aire frío y más seco a la costa. Más adelante, hablaremos de junio, un mes que se las trae y que promete, ya de movida, deleitarnos con un ingreso de aire polar que va a dejar en claro que el invierno ya se pone los pantalones largos.
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