Atravesamos una semana durísima en materia de buen tiempo. Todavía no salió el sol, y las lloviznas son intermitentes, no se deciden por abandonar la ciudad. Por otra parte, el implacable viento del otro día, con el desplazamiento del sistema de baja presión al sudoeste (algo raro per se) , camibó al noroeste primero y al sudoeste después. Hoy ya sopló levemente, y la presión se mantuvo alrededor de los 1004 hPa. Los ecos del temporal siguen llegando hasta hoy, no sólo porque el centro de baja presión que lo produjo todavía influye, sino también porque seguimos viendo en las calles las consecuencias de la sudestada. Por otra parte, las temperaturas se estancaron entre los 9 y 13 grados, imposibilitadas de bajar más por las nubes y de subir por la misma razón. Pareciera que estamos en una especie de falsa paz, de esas que más temprano que tarde terminan por romperse.
Efectivamente, el ciclón va a girar nuevamente, determinando una nueva rotación del viento al sur, con intensidad que llegará a ser regular o fuerte durante la mañana y la tarde de este jueves. El contraataque va a incluir lluvias y chaparrones que pueden ser intensos al menos de a ratos. Y tras esto, esperamos que este proceso quede definitivamente en la historia. No obstante, su influencia en la dirección del viento es inevitable en los próximos dos o tres días, de forma que seguirá habiendo viento del sur o del sudoeste, con lo cual tampoco podremos esperar un aumento en las temperaturas. A propósito de eso, junio tiene planificado regalarnos algunos episodios de aire polar, que ya iremos desentrañando a medida que avancen los días.
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