Listo, ya está. Ya nadie puede negar que el otoño está en su última fase, la que más se parece al invierno. Después de este martes, hasta el más negador del avance de los días tiene que rendirse. En cierta manera, ya desde mayo tenemos un clima marcadamente invernal, este año antes de lo normal. El lunes a la noche empezó a desarrollarse un proceso exclusivo de la estación invernal: la ola de frío. Vinimos de un lunes con sol, viento regular del noroeste y 13,1°C de máxima, un valor que nos atrevimos a calificar como agradable, en el contexto de los días fríos del fin de semana. Como decíamos, hacia la noche comenzó a ingresar el aire polar, manifestado en el viento del oeste y el avance de nubes cargadas de chaparrones. Las precipitaciones intermitentes se extendieron durante todo el día de ayer, y continúan acechando el cielo. El viento del oeste sostiene una velocidad entre moderada y regular, con ráfagas, lo que acentúa la sensación de frío intenso. Las máximas rondan los 9°C, y las mínimas se ubican alrededor de los 4°C. En rigor de verdad, no podemos hablar de ola de frío si las temperaturas de la mañana superan los 2°C, pero a los efectos prácticos, podemos decir que el juego del invierno pleno ya empezó.
No debe quedar claro sólo el hecho de que esto recién empieza, porque falta todo el mes, julio y agosto. También debemos entender que a esta semana todavía le falta darnos un nuevo pulso de aire antártico, el cual promete ser un poco más penetrante. Esto va a pasar entre el jueves y el viernes, cuando nuevamente arrecie el viento del oeste, lleguen nuevas nubes de chaparrones y las máximas caigan otra vez un par de grados. Hasta entonces, esperamos que mejore lentamente el tiempo, y que tengamos un jueves soleado aunque, naturalmente, helado. El fin de semana estará marcado por este aire, así que los planes, mejor que sean cerca de una estufa o debajo de una frazada.
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