Luego de un proceso de mal tiempo como pocos se han visto, que incluyó una depresión atmosférica anormal, lluvia equivalente a un mes y medio en un día y viento con características de temporal fuerte, sobrevivimos. Junio arrancó con un miércoles y un jueves aún inestables, en los que siguió llegando viento del oeste primero, y del sur después, de modo que el frío dominó la escena. Este viernes, en cambio, tuvo un poco de sol, sobre todo por la mañana. No obstante, la lluvia de la tarde muestra que la rehabilitación posterior al proceso de mal tiempo es lenta y tiene altibajos. De forma que conviene tener paciencia, esperar y confiar en que el sol vuelva a ser el centro del cielo. Bueno, ciertamente, la paciencia tiene un límite, y después de un abril y mayo marcadamente nublados, cuesta creer que volveremos a tener tres o cuatro días seguidos sin nubes grises.
Por lo pronto, para llegar a un par de días lindos, primero tendremos que superar otro sábado nublado, con cierta chance de lluvias por la tarde, que no van a ser abundantes, pero no por eso menos molestas. Entre eso y el viento del sur, va a convenir tener la calefacción en un nivel alto y los abrigos a mano, ya que la temperatura no va a superar los 11°C. El domingo, con un poco más de estabilidad en la atmósfera, empezará a salir otra vez el sol, adelantando un lunes que va a ser lo mejor de la semana que viene. Porque desde el martes va a estar llegando un pulso de aire polar capaz de instalar la primer ola de frío de la temporada invernal, dos semanas antes de arrancar propiamente el invierno. Por eso, la semana que viene estaremos hablando de máximas por debajo de los 10°C, de heladas y de sensaciones térmicas heladas.
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