Vivimos en una semana de buen tiempo. Hace ya ocho días que la alta presión domina la escena meteorológica, y los efectos se sienten a cada momento. La estabilidad del aire se refleja en la claridad del cielo y en la baja intensidad del viento, cuando lo hay. Pero no todo es color de rosa, y hay un ligero costo que pagar. Quienes se levantan temprano son testigos de la niebla de la mañana. Dicha situación, que hoy se extendió hasta pasadas las 10, tiene su origen en la saturación del aire cercano a la superficie, que al verse aplastado por el que está arriba (que además está quieto, por esto de la estabilidad), tiende a forzar al vapor a condensar, formando pequeñas gotas de agua flotantes. Eso es básicamente la niebla, y es típica de las mañanas frías y de presión alta. Esta semana, el fenómeno se repitió varias veces, y de forma masiva; de forma que el cielo se ha estado nublado durante la noche. Pero el sol es fuerte, y hacia el mediodía logra romper la barrera de nubes, mostrando la verdadera situación de cielo despejado que nos corresponde. No se puede todo en la vida.
La presión alta va a mantenerse, al menos, unos cuantos días más. Esperamos que llegue un pulso de aire frío, asociado a otro anticiclón, durante el domingo. Por eso, entre ese día y el martes volverá el frío fuerte, pero sólo momentáneamente; atención a la mañana del lunes, en la que las mínimas en la provincia van a estar por debajo del 0°C. Antes, otro sábado de elevada humedad por la mañana y tarde radiante, fresca pero agradable y viento leve del oeste.
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