El 2015 se tenía reservada una sorpresa final. Quizás no esperábamos, hace dos semanas, que los días entre la Navidad y el fin de año fueran tan intensos. Que haría calor, era naturalmente esperable. Ahora, una ola de calor, en un año que no había tenido ninguna, fue toda una curiosidad. El nivel de agobio y tedio social tuvo un pico durante la tarde del lunes, en la que, a pesar de los vaivenes en la dirección del viento, la temperatura consiguió alcanzar su pico anual: 37,1°C. De tal manera que diciembre llegará a ser el mes más cálido del año, superando a enero y febrero. Sobre la medianoche, teníamos 25,4°C, una marca que imposibilitaba el normal descanso; algo parecido había ocurrido el día anterior. La mínima del martes que se termina quedará anotada como una de las más altas de los últimos años. Si no tuvimos más calor hoy fue porque el viento del este se dignó a aparecer pasado el mediodía. El precio a pagar por el descenso de temperatura fue la humedad, que de cualquier modo ya era molesta. Otra particularidad de este proceso fue que casi no produjo precipitaciones; evidentemente, el aire no llegó a inestabilizarse lo suficiente como para generar convección. Celebremos que el calor insufrible ya quedó atrás.
¿Cómo podemos afirmar esto? Pues bien, un frente frío avanza; el mismo ya cambió el aire al sur de nosotros, y está atravesando lentamente la provincia. Mañana, sin embargo, no se llegará a notar del todo el cambio; la máxima va a rondar los 24 o 25 grados, atenuada por el viento del este, y siendo de por sí un alivio con respecto a lo que venimos teniendo. El jueves estará más fresco: 22°C de máxima, en una noche donde convendrá tener un abrigo liviano a la hora de brindar. A continuación, una corriente de viento del noreste va a afirmarse, determinando una sucesión de días nublados, húmedos y templados, que van a terminar en algún proceso de precipitaciones más o menos importante. Para recibir al 2016 sin tiempo para aburrirse.
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