En el último post se hablaba de que había llegado un cambio, que el verano había dado un paso adelante. Bueno, lo que pasó entre ayer y hoy no sólo confirma la hipótesis mencionada, sino que marcó un precedente inédito para el año, y casi diría que para las primaveras en general. Es sabido que entre septiembre y diciembre es habitual tener amplitudes térmicas marcadas; tardes en las que el abrigo usado por la mañana no tiene razón de ser. Entre el jueves y hoy, la sequedad inusitada del aire costero fue responsable de los ominosos contrastes entre temperaturas mínimas y máximas. Ayer viernes, a las cinco y media de la mañana se sentían 8 grados, un valor frío. A las tres y media de la tarde, 10 horas después, 35,2°C era el pico diario. Es decir, 27,2°C de amplitud, la mayor registrada por lo menos en seis años, y muy probablemente en todo el siglo. Además, se batió el pico anual de temperatura. Este sábado no quiso quedarse atrás, y mantuvo la onda: 11°C de mínima, más de 32°C de máxima. Fue escandaloso, tanto ayer como hoy, el descenso del termómetro apenas el viento cambió al sudeste. En ambas jornadas, más de 10 grados en una hora y media. La atmósfera está buscando que nos engripemos de golpe.
Mientras una tormenta enorme se desarrolla sobre el Litoral argentino, por estos pagos esperamos que se acerque un frente frío hacia el fin del domingo para aliviar los calores. Debido a la ya citada sequedad del aire, es difícil que vayamos a tener tormentas. Antes, otra jornada caliente, aunque no sofocante; 29°C de máxima, cielo nublado y viento del norte que prontamente cambiará al sudeste. El lunes, la humedad, el aire fresco y el viento del mar tomarán el control, con lo cual tendremos un inicio de semana indulgente y sin necesidad de lamentar calores desacatados.
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