5 de diciembre y todavía hay que tener el abrigo a mano. Esta primavera ciclotímica, timorata, de actuaciones débiles, no consigue afirmar el avance del calor. En noviembre no alcanzamos los 30°C en ningún momento. En diciembre, el primer día estuvo cálido, y después la cosa fue cambiando. El segundo día, el miércoles pasado, las nubes y el viento del este derivaron en tan sólo 17°C de máxima. Al jueves siguiente, con un poco de viento del norte, llegamos a 26°C, en un ambiente húmedo e inestable, pero que finalmente no fue causa de lluvias. De lo que no zafamos fue de un viernes con nieblas matinales y nocturnas; en el medio, una tarde cuasi gris, con 22°C de máxima y la sensación de que podía haber sido peor. Este sábado, con el paso de un frente frío bien claro, el fresco volvió con fuerza, al punto de que a esta hora de la medianoche rondamos los 10°C, con aire seco y un viento del sur todavía muy firme. Ciertamente, las fuerzas del invierno se resisten al cambio, y planean mantenerse de pie para disputarle al calor tanto terreno como les sea posible.
Este domingo va a ser otra batalla perdida para el verano, que en teoría ya comenzó. Luego de una mañana fría, tendremos 17°C de máxima, un valor que ya no podemos considerar completamente normal (sobre todo porque ya se estaría repitiendo en sólo seis días del nuevo mes). Luego, a medida que el viento pueda volver a soplar desde el norte, el termómetro irá repuntando. Atención, porque la previsión marca que la semana que viene va a cerrar con calores importantes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario