En estos días asistimos al cambio de orden en el país. Durante los últimos dos meses y medio, la primavera avanzó lo suficiente como para que cada tanto haga calor, pero no como para que deje de hacer frío. El domingo, for example, la máxima fue de 17,4°C, con una mínima del lunes de 6°C. ¿Qué es lo que está pasando? Pareciera que la anterior gestión no quiere colaborar con la que llega. Si el invierno se pusiera un poco más las pilas y cediera lugar, ya estaríamos en la playa. Hoy miércoles el día se mantuvo raro, nublado, inestable, pesado, gris, sórdido. Un feriado poco atractivo, con 25°C de máxima, un valor que no despreciamos, pero que sin sol no se entiende mucho. A esta hora, el viento parece tender a cambiar al sector oeste-sudoeste, lo cual es evidencia del paso de un frente frío.
Justamente, mañana soplará el viento del sur otra vez. En este caso, no vamos a acusar un descenso térmico pronunciado, dado que esperamos 23°C de máxima, ya con el sol brillando en el cielo. Casi como si estuviera todo orquestado, el jueves comenzará a sentirse fuerte un proceso propio del verano entrante. Con un cambio y afirmación del viento del norte, el aire cálido que está dando vueltas en el sur de Brasil va a poder acercarse al centro argentino. Como consecuencia, tendremos temperaturas que, arrancando frescas por la mañana, van a elevarse por las tardes hasta valores de playa. Por ejemplo, en Mar del Plata, el viernes tendremos alrededor de 31°C de máxima. En Buenos Aires, 35°C. Y así. No queda muy claro, todavía, qué va a pasar después. Sí se sabe que el 10 de diciembre será un día de cambios.
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