miércoles, 23 de diciembre de 2015

Deseo reprimido

  Como todo el mundo sabe, los diez días posteriores al inicio del verano se conocen con el nombre de canícula. Es hasta el 31 de diciembre cuando el sol entrega mayor cantidad de energía diaria al hemisferio Sur. No quiere esto decir que estas son las fechas más cálidas del año; de hecho, por lo general es enero el mes más caliente. Pero sí es normal que, si tomamos el promedio de temperaturas de estos días, nos dé por encima de lo que venía dando diciembre hasta ahora. Notemos lo que ha pasado ayer y hoy. Una masa de aire húmedo, inestable y cálido fue la responsable de la formación de tormentas severas sobre el Litoral, causantes de inundaciones y desborde de ríos. Aquí, la máxima de martes fue de 29,7°C, en ese contexto, y aún con viento del este por la tarde. Hoy, antes del paso de un frente, y de una amenaza de tormenta que no se concretó, llegamos a superar los 28°C, en una mañana más pesada que el pan dulce de Nochebuena. Las nubes matizaron un poco lo que el aire no pudo reprimir. La energía calórica tuvo que contenerse, y zafamos de tener calor más denso. Ahora, el aire está seco y fresco, en una noche apacible.
  Lo que viene es un 24 de diciembre soleado. Otros años hemos tenido calor y tormentas; esta vez, podremos brindar bajo un cielo lleno de estrellas, y sin necesidad de más abrigo que algo liviano, por el viento. La tarde, además, va a permitir encender fuegos, dadas las óptimas condiciones del tiempo. Atención, porque a partir del viernes, el regalo de Papá Noel no va a ser otra cosa que algo similar a una ola de calor. Sí: el deseo de elevar el termómetro se va a cumplir ominosamente en la costa Atlántica. Estaremos atentos a lo que pase; por lo pronto, entre el viernes y el lunes las máximas van a superar los 33°C.

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