En el anterior post hablaba de lo que ocurre cuando el tiempo se acerca al precipicio de la inestabilidad: se cae, en medio de una tormenta. Pero lo que terminó por acaecer, fue mucho más doloroso. Tras la primer "caída", sobrevino la otra, inesperadamente más portentosa y tremenda. Ayer miércoles por la tarde, se desató una fuerte tormenta, marcada por algunas caídas de granizo y por la copiosa lluvia que intervino en dicho fenómeno. La humedad y el calor pesado estaban en niveles tolerables, lo que significa que estuvo bastante denso y tedioso, pero no desorbitantemente. No era de extrañar que llegara una oscura nube; pero no se esperaba la cantidad de milímetros de agua caída. Pero luego de ese tropezón, vino el turno del verdadero frente frío. Nadie puede decir en Mar del Plata que no conoce los efectos de un frente, si ha vivido este jueves. La humedad, que se resiste a irse y se mantiene, ligada al cielo nublado y el viento del sudeste, complicó la visibilidad casi todo el día; las temperaturas no superaron los valores otoñales. Ir a la playa hoy fue como ir en invierno.
Esto es lo que ocurre cuando la caída por el barranco es fuerte. El viernes se mantendrá la situación húmeda, ventosa, fresca y nublada. Prometo que puede salir el sol, a más tardar, el sábado... no pidan más de 20°C. Luego, la alta presión tomará la batuta y... bueno, ya se verá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario