miércoles, 30 de enero de 2013

It's only summer, baby

  Como pocas veces los pronósticos oficiales han sido víctimas de sí mismos. Los modelos meteorológicos que se usan para prever las condiciones del tiempo no han pegado una en Mar del Plata esta semana; en cambio, los vaticinios artesanales, más basados en la observación a simple vista y la experiencia, como el SMF, han funcionado con más aciertos que pifies. Esto se debe en gran parte a la imprevisibilidad alta del clima marplatense, que se diferencia del de las ciudades cercanas por tener una mayor influencia del mar, que determina muchas tardes del año. Pero también corresponde la autocrítica: en este sitio se adelantó una ola de calor que no sucedió realmente; hubo creencia en lo que los modelos adelantaban, pero que más tarde debieron autorreplicar. Se está comentando además que no se debería considerar como ola de calor lo que se vive en el resto de la provincia y el Litoral, debido a que las condiciones para que sea tal fenómeno una realidad no se están dando. Es básicamente el verano, como dijo Mauricio Saldívar en su twitter; no tiene muchos más secretos, hace calor porque estamos en enero.
  Incluso sabiendo que este enero, que comienza su último día, ha sido poco digno de llevar ese nombre. Los promedios de temperaturas estuvieron por debajo de lo normal; la máxima mensual fue apenas de 32,6°C (en 2012, por ejemplo, había sido de 37,5°C). Este jueves sigue en la línea húmeda, templada y preciosa que el miércoles inició, tras un martes nubladísimo y con amagues de lluvia. Pero febrero promete arrancar con todo: el viernes será probablemente el día más caliente del año; y también uno de los más tormentosos. Esto es el verano marplatense. Está divino.

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