martes, 15 de enero de 2013

Cuando el tiempo está al borde del abismo

  El tiempo meteorológico, por supuesto, que es el que más me interesa. Cuando era chico, pensaba que siempre para esta época, entre el 15 y el 19 de enero, tenía que haber alguna tormenta de esas en las que mucha agua cae; lo asociaba con dos fechas de cumpleaños familiares que se suceden en estos días. Contaba incluso con la seguridad de que estas lluvias iban a existir, sin dudar en ningún momento de mi pronóstico. La realidad casi siempre estuvo a mi favor; no es extraño que en cuatro o cinco días de pleno enero llueva por lo menos una vez. En el 2013, las condiciones puedo decir que me han vuelto a favorecer en mi temprana intuición climática. Ha sido el caso de tormenta de verano generada tras cierto no aguantar más de la naturaleza; luego de horas de calor, días de alta humedad y energía muy concentrada, tuvo que sobrevenir la convección para equlibrar el aire. Esta tarde pudo con lentitud y tiempo la formación de la célula tormentosa, y contemplar, como el suicida observa la altura antes de saltar, lo que trágicamente estaba por suceder en cualquier momento. Cuando el aire está al borde del abismo, se cae. 
   Pero a no engañarse, porque no hay frente frío detrás de la situación de hoy. El alivio llega recién el miércoles a la noche, prácticamente siendo ya jueves. Antes, las temperaturas, humedades y sensaciones térmicas van a seguir con su fiestita de excesos. Luego del agotamiento, se renovará el aire, viniendo un período de varios días frescos o templados, con sol, con presión bastante alta para ser verano, y demás efectos colaterales. Este miércoles va a hacer calor; no está bien claro cuándo volverá a pasar lo mismo otra vez.

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